Café Gijón

Dreammadrid / Reportaje Café Gijón

Café Gijón, templo de la cultura en Madrid

El mítico Café del Paseo de Recoletos, se encuentra entre los altares del Madrid cultural desde 1888. Famoso por sus tertulias, desde su apertura ya pasaba por aquí su ilustre clientela, desde Benito Pérez Galdós, Valle Inclán, Federico García Lorca, o el premio Nobel Camilo Jose Cela. Entre otros muchos, a largo de sus casi 130 años de historia.

Cafe Gijon en Madrid, emblema cultural desde 1888. Foto: Daniel Garcia

El Café Gijón es parte de Madrid, de su historia, de su leyenda, de su paisaje cultural, hubo un tiempo en el que se decía que era mas importante tener una silla en el Gijón, que un sillón en la Real Academia.

Situado en el madrileño Paseo de recoletos 21, por su emblemática terraza han transitado figuras como Dalí o Federico García Lorca que se entretenían cazando moscas.

Entre tertulia y tertulia se fraguó la amistad de dos grandes de la literatura, como Paco Umbral y Camilo José Cela, que consideraba el café como su segunda casa.

Ilustraciones, Poemas y retratos, de sus célebres clientes, adornan el Café. El Café Gijón es un café con valor añadido, donde la historia y la leyenda cabalgan juntas.

De paso obligado para todo aquel que visite Madrid, el café Gijón ocupa un lugar privilegiado en la lista de cosas que hacer en Madrid, en la agenda cultural de Madrid y en el recuerdo de sus visitantes.

Para conocer más en profundidad la historia de esta institución cultural, nos acompaña José Bárcena, actual relaciones publicas y camarero del local desde 1974 y Francisco Notario director del Restaurante.

José Bárcena: “El café Gijón es un templo de la cultura y de la creatividad, de la palabra y de la amistad, aquí ocurren cosas mágicas”

José Bárcena, camarero del café desde 1974. Foto: Daniel Garcia

¿Cuáles fueron los inicios del Café Gijón?

El Café Gijón fue fundado por un señor, Gumersindo Gómez que vino de hacer lo que se llamaba las Américas.  Estuvo en Venezuela y en Cuba, el hizo fortuna y decidió volver a su tierra volver a España, recalo por Madrid entonces en aquella época en 1888,  estaban muy de moda en Madrid los cafés literarios, había un montón de cafés. Nostálgico de su tierra le puso el nombre de donde había nacido, Gijón, Gran Café de Gijón.

 

¡Qué maravilla! Bendito comienzo… 

Bueno pues si, lo que yo creo que nunca se podía figurar, es que iba a entrar de  lleno en el mundo de la Cultura y la creatividad, el que creó un negocio de hostelería, ese negocio ha acabado siendo toda una institución cultural.

 

¿Qué hubiera sido, sin el Café Gijón, de la literatura Madrileña del siglo XX? 

Eso es como si dices, que un personaje relevante,de la política, de la literatura, en el mundo de los toros, el mundo del fútbol… ¿que sería del fútbol sin Messi, pues seguiría siendo el fútbol, si no hubiera sido el Café Gijón pues serían otros cafés que han dejado su poso histórico.

 

¿A qué cree que se debió tanta influencia del Café Gijón?

Fue debido a la ilustre clientela  que albergó el café desde los comienzos, porque al abrir  el café ya pasaron por aquí personajes relevantes de la generación del 98. Como Benito Pérez Galdós que venía por el café, con su bigote con su cuartilla, y con sus amantes. Valle Inclán a meterse con los demás escritores, con Benavente concretamente, Pío Baroja etc etc. Posteriormente vino la generación del 14, la del 27, vino la guerra, la generación perdida… principalmente esto ha hecho que el café  Gijón sea lo que es.

Yo digo siempre qué Café Gijón es como un templo, es un templo pagano, pero es un templo, templo de la Cultura y de la creatividad, un templo de la palabra, de la amistad, es un templo de Humanidades.

En los templos hay altares y en el Café Gijón los altares son las mesas y aquí decimos esta mesa es la de éste personaje o la de  alguna tertulia determinada, entonces aunque no estén los personajes  se sabe que se sentaba Federico García Lorca, que se sentaba Buero Vallejo, que estaba César González Ruano, que por aquí tuvo sus dimes y diretes Valle Inclán etc.

Entonces esa es la esencia del Café Gijón, es la historia, que la historia y la leyenda en esta casa cabalgan juntas.

 

¿Cómo eran esas tertulias en el Café Gijón?

Se reunía una serie de gente y se hablaba de lo humano y lo divino, generalmente son temáticas, regularmente la tradición es que sean así aunque hay variopintas. No tiene por qué ser en una mesa, una de las más tradicionales del café es “contra esto y aquello”, es una tertulia variopinta en la que viene gente de la literatura, del cine, de la pintura y la han hecho a pie de barra.

Actualmente tenemos unos medios de comunicación que los llevamos en el bolsillo. En otras épocas esto no era así, estaban los libros; y en la Tertulia, lo que había, era esa transmisión oral de conocimientos. Lo decía Miguel de Unamuno la mejor universidad son los cafés, porque se intercambiaban  multitud de conocimientos, es un enriquecimiento oral  y esa es la esencia de las tertulias.

 

Retratos e ilustraciones de la ilustre clientela, decora el café. Foto: Daniel Garcia

¿Las primeras tertulias del Café Gijón, fueron tertulias de hombres, pero hubo unas primeras transgresoras que iniciaron las tertulias para mujeres, cuéntanos cómo eran esas tertulias para mujeres en el Café Gijón?

Hay un personaje fantástico, de estas propulsoras, de estas transgresoras, de esas mujeres adelantadas a su tiempo, esas mujeres tan especiales qué es Maruja Mallo. A ella tuve la suerte de conocerla cuando vino a Madrid, para que la entregasen la medalla de oro de las Bellas Artes. La tuvimos en el café y era una persona muy extrovertida, era como un volcán en erupción soltando anécdotas, vivencias, recuerdos. Como ella, habría que hablar de otras mujeres que intervinieron en ese proceso de igualdad en la vida social de la mujer, había un grupo de poetas que se llamaban “Poetisas con falda”. Era gente encantadora, personajes muy especiales.

 

¿Qué significa el Café Gijón para José Bárcena?

El lugar en el que yo he ido dejando, las huellas de mi paso, durante 42 años, ha sido un lugar en el que yo he tenido la oportunidad de contactar con todos estos personajes que podemos citar, y ser como una universidad para mí, ser el lugar en el que yo he visto el mundo a través de las conversaciones con los demás. El Café Gijón como dije antes, es un templo de la amistad, de la comunicación, de la palabra, es un templo de Humanidades.

Cómo anécdota te cuento, que desde los años 70 viene al café una tertulia de sordomudos, vienen por la tarde y se pasan horas, se pasan todo el tiempo hablando y son mudos. Aquí en el Gijón, ocurren muchas cosas mágicas, y no es que lo diga yo, sino que me lo han dicho clientes, escritores que me han dicho como aquí entras en unos trances positivos que dan lugar a que expandas tu alma, tu corazón y tu espíritu y te sientas muy especial. Sin lugar a duda es un templo.

 

El Cafe Gijon es uno de los lugares de paso obligado que visitar en Madrid. Foto: Daniel Garcia

¿Cómo recuerda, José Bárcena, su primer día de trabajo?

Yo empecé a trabajar un día muy señalado, el 1 de mayo del 74, y yo venía con la idea, de conocer a los personajes relevantes, en aquella época tenía mucha pasión por el cine y la literatura, que forman parte de mi idiosincrasia, y yo venía con la idea de a quién iba a ser el primer personaje que iba a conocer, ya que cuando había venido a pedir trabajo me encontré con Manuel Aleixandre, pero el primer personaje qué conocí fue a la hermana de Franco, Pilar Franco.

 

¿Con qué personaje ilustre hizo más amistad?

Sería abrir una larga lista de muchos personajes, son muchas personas, muchas de ellas relevantes, con los que he tenido mucho vínculo, no solamente en el café, sino a nivel personal.

De los más relevantes, con Paco Umbral he tenido mucha amistad,  también con Buero Vallejo, Severo OchoaArturo Pérez Reverte, Julio Llamazares, Raúl del Pozo. Sería una lista enorme, hay una relación de amistad con muchos ellos, yo siempre me he sentido como un tertuliano más.

 

¿Cómo recuerda José Bárcena la época dorada del Café Gijón?

Épocas doradas ha habido varias, cuando venía, la Generación del 27, venían tanto escritores nacionales como internacionales, por ejemplo, aquí se entrevistaba, Federico García Lorca con Rubén Darío.

Yo creo que las épocas doradas han sido a principios del siglo XX en los años 20 y 30.

 

¿Qué recuerda José Bárcena, de Alfonso González, el cerillero del Café Gijón?

Alfonso para mí fue como mi segundo padre, Alfonso en el café Gijón, ha sido todo un personaje.

Alfonso vino a Gijón con una artritis. Estaba condenado, en un breve periodo de tiempo, a estar en silla de ruedas, llego al Gijón y ocurrió algo mágico, pasaron 30 años y no tuvo que sentarse en esa silla de ruedas, ya que esto para el fue balsámico.

Ha habido muchos personajes importantes, uno de ellos fue Encarnación Fernández, una de las propietarias del Café Gijón, y esa señora dio un ejemplo de cómo se debe desarrollar una política empresarial en una empresa, sabía que si tú tienes contento a un trabajador, esa persona va a hacer las cosas con amor. Esa señora fue tan importante, que consiguió que tanto la vieja como la nueva clientela que tenía en el café, se sintiera como en casa.

Otro personaje ilustre fue un camarero andaluz, que prestaba dinero a los clientes,muy arropado por los clientes, en especial por el mundo literario.

 

Decía Camilo José Cela, qué hay que el café Gijón, era como su segunda casa. ¿Qué recuerda del Premio Nobel?

Del Nobel recuerdo que me debe un libro (risas). Recuerdo que en una ocasión vino hacer la presentación de un libro llamado ” Las ramas secas del pasado” de Jesús Pardo. Entonces vino, se sentó en la mesa donde presentaba, (él no traía libro y le tuve que dejar yo el mío que estaba firmado) se fue, se llevó el libro, por lo tanto me debe un libro. (Risas)

El recuerdo que ya tengo de Camilo Jose Cela es que era un hombre muy impulsivo, no sabías por donde te podía salir nunca, podía ser muy dulce,  que lo era cuando quería, o podría ser un sembrador de pesadillas cuando él se lo proponía. Siempre su fama de grosero la llevaba a cabo, como también la de hombre ingenioso, hombre valioso en todos los sentidos, era sin duda un hombre muy especial.

Cuando le concedieron el Premio Nobel vino aquí Televisión Española para  entrevistar a escritores para que dieran su opinión sobre este galardón, y solamente dos hablamos bien de Camilo, los demás no, eran todos escritores, y en España tenemos una cierta cultura de la envidia entre escritores.

 

En este Salón se conserva la mayor parte de recuerdos de la ilustre clientela. Foto: Daniel Garcia

A propósito de eso, Paco Umbral recuerda, que en el Café Gijón, buen lugar donde conoció a Camilo José Cela, ¿cómo era  la amistad entre ambos?

Sobre todo a que he podido conocer más en profundidad fue a Francisco Umbral, con Camilo menos, porque cuando yo vine ya empezaba a dejar de venir por aquí, y llegó un momento que cuando le concedieron el Premio Nobel no volvió por aquí, ya antes empezaba a faltar.

Tanto Paco Umbral como Camilo José Cela tenían una gran pasión que era la literatura, y la pasión no atiende a razones, los dos eran unos monstruos de la literatura, cada uno en su campo. Para mi personalmente, (qué gran mago de las palabras Francisco Umbral), Camilo José Cela, era un ratón de biblioteca, el verdadero ilusionista, el modo de expresarse, cómo hacer para que fuera mágico.

Entonces ambos se tenían admiración, se tenían mucho respeto. Contaban con la admiración y el respeto tanto de compañeros como críticos.

Cuando hablaba con Paco Umbral sobre literatura parecía una declaración de amor, y ese era el secreto de su éxito.

 

¿Cuál es la persona que más le ha influido en su etapa para el Café Gijón?

Son varias personas por las que siento admiración, acabo de citar a Paco Umbral quien para mí, siempre ha sido un espejo donde mirarme.
También Pedro Beltrán quien vivió toda su vida de una manera muy genuina.

 

¿Cuál ha sido el día más feliz de su vida en el café?

He tenido muchos, en varias ocasiones aquí me han hecho homenajes, y eso ha sido muy especial, la presentación de mi primer libro también se hizo aquí. Los lunes tenemos una tertulia aquí que se llama “besos pintados”  en la que participo, pasas la velada recitando, veo a la gente feliz y me siento feliz yo.

 

¿Por qué era más importante tener una silla en el Gijón, que un sillón en la Real Academia?

Eso es de Matías Antolín, es una frase muy ingeniosa que lo dice todo, y eso le da mucho honor al Café Gijón,. y es que habido mucha gente importante en el mundo de la literatura, y no ha sido académicos.

En una ocasión entrevisté a Paco Umbral, que tampoco fue académico y le pregunté como llevaba el no haber sido académico, ¿y qué me dijo? A ver, dime el nombre de 10 académicos; y le dije que no sabía y él me respondió: pues a mí me conoce todo el mundo sin ser académico, incluso a los que no leen.

En la Real Academia de la Lengua al igual que otras cosas, hay mucha gente que tiene un puesto relevante e importante, por suerte, no porque lo merezca.

 

José Barcena define el Café Gijón como una república de sueños, ¿Cuáles son los sueños del Café Gijón?

Los los sueños del Café Gijón, son los de cualquier negocio, y es que hay una caja que hay que llenarla todos los días para que todo vaya bien…si no se cierra al templo.

La magia de esta casa, es que por el precio de tomarte un Café, alimentas el espíritu.

 

Francisco Notario:  “Adquirimos la responsabilidad, de que el Café Gijón es parte de Madrid, un sitio emblemático.

Francisco Notario miembro de la familia propietaria del Restaurante. Foto: Daniel Garcia

¿Cómo es el Café Gijón de hoy?

El Café Gijón actualmente, conserva la parte tradicional y clásica, lo que es la esencia del café desde 1888 y con aires nuevos, y aires renovados, sobre todo en temas de cocina, decoración, coctelería y copas.

 

¿Y qué queda Francisco, de aquel menú de don Gumersindo que atrajo a Benito Pérez Galdós?

Sobre todo los pescados, la esencia del pescado de mar, el pescado salvaje,  eso tanto carnes como pescados lo conservamos.

 

¿A qué sabe el Café Gijón?

Sabe a esencia, a tradición a solera y es un sitio donde a la gente le encanta venir, gente de 20 de 30, hasta gente mayor.

 

¿Cuál ha sido el secreto del éxito del Café Gijón?

Conservar lo que es la idea de un negocio en torno al café, y luego adquirir la responsabilidad de que el Café Gijón es parte de Madrid, es un sitio emblemático de Madrid.

 

La parte nueva del Restaurante ofrece salones donde degustar su oferta gastronómica. Foto: Daniel Garcia

¿Por qué decide su familia adquirir un local con tanta solera?

Yo pienso que es por la pasión de conservar algo histórico y sobre todo mantener el patrimonio de Madrid.

 

¿Supone un peso añadido ser el propietario de tan emblemático local?

Sí, pienso que para el director es una responsabilidad, no es un negocio cualquiera, hay miles de negocios en Madrid, pero el Café Gijón, supone mucha responsabilidad, mucha imagen, y es complicado.

 

Desde el punto de vista empresarial, ¿Cómo es un día en el Café Gijón?

Hay varios frentes abiertos, desde la locura de las cocinas, el tema de proveedores como cualquier negocio de hostelería, y luego a parte las relaciones con la prensa, con los medios, con el tema de la cultura, entonces son varios frentes abiertos.

 

¿Cuáles son los retos, a los que se enfrenta a día de hoy el Café Gijón?

Adaptarnos a los nuevos tiempos, adaptarlos a la gente como tú y como yo, gente joven, gente de mediana edad, gente de tercera edad y  hacer que el Café Gijón sea la casa de todos, abrir las puertas a todos los madrileños, a cualquier turista que visita Madrid, tanto nacional como internacional, mostrar que el Café Gijón sigue muy vivo y que el café sigue adaptado a los tiempos.

 

¿Cuales son los sueños del café?

El sueño de la Dirección, es mantenerlo vivo, mantenerlo como está ahora, incluso ampliarlo.

 

¿Qué ha aportado al café Gijón su familia?

Sobre todo mucho trabajo, mucha ilusión, mucha pasión, y  conservar como te decía antes, la esencia del café. Hemos aportado numerosas actividades culturales, todo el tema de Internet, tertulias on-line, se ha inaugurado una revista literaria en la red, que está hecha desde el Café Gijón y luego, aumentar como te digo las tertulias y el mundo cultural en torno al Café Gijón, desde el mundo literario, hasta el mundo periodístico, la realización de programas de radio, de televisión desde el Café Gijón, y luego numerosas páginas web.

 

¿Qué cosas cree, que pueden tener en común, los diferentes dueños del café?

Esa visión empresarial, y el corazón, sobre todo el corazón.

 

¿Qué se conserva intacto del emblemático Café?

Aunque ha tenido varias reformas, intacto se conserva la parte de arriba, y también la parte de abajo que se hizo posterior.

 

¿Cómo ve el futuro del café Gijón?

Muy esperanzador, lo veo con mucha ilusión, tanto en volumen de negocio, como en la parte cultural e intelectual, lo veo muy esperanzador e ilusionante.

 

¿Qué le podemos decir a los turistas que visiten Madrid para que conozcan el café Gijon?

Que es un sitio emblemático, histórico, de paso obligado en Madrid, y que no le vamos a  defraudar,  unos se llevan un recuerdo, una percepción distinta, pero el Café Gijón ilusiona a todo el mundo y es algo distinto.

 

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